Suban’ik

Originario de las comunidades indígenas mayas. Su nombre proviene del idioma Kaqchikel y significa «envuelto» o «envuelto en hojas». El origen del suban’ik se remonta a tiempos ancestrales, y refleja la conexión profunda que los pueblos indígenas mantenían con la naturaleza y sus deidades.

Revolcado

Un claro ejemplo de lo que puede considerarse sincretismo culinario. Una combinación de la tradicional preparación de recados prehispánicos. Similar a la chanfaina, por su recado y forma de preparación; en la chanfaina se excluye la cabeza del cerdo y solo se agregan algunos menudos.

Quichom

Quichom o Kichom hace alusión a la «comida de chile ancho» o «comida de chile de Quetzaltenango. Este platillo inició como una comida de viaje que los abuelos y abuelas llevaban durante recorridos largos, debido a que es una comida que se conserva en buen estado durante mucho tiempo.

Pulique

Este recado desempeña un papel importante en las ceremonias mayas, porque se utilizaba como ofrenda a los dioses en los rituales de agradecimiento por las cosechas, y por la fertilidad de la tierra. En Sololá y Suchitepéquez se sirve en la ceremonia de Ikmoy Sqúul «los que van a traer fruta», el viaje de las cofradías para traer comida como ofrenda para Jesús cada Viernes Santo.

Pollo en iwaxte

Un plato ancestral de origen kaqchikel. También llamado iguashte, este recado se prepara con la pepita de ayote dorada y molida, comúnmente conocida como pepitoria. La versatilidad de este ingrediente ha inspirado a chefs internacionales para preparar diversos platillos de alta cocina.

Mole de pollo

El mole, del náhuatl molli o mulli que significa «molido», es un platillo prehispánico originalmente preparado con fines ceremoniales. Tras la llegada de los españoles a Mesoamérica, se introdujo a su receta especias como la canela y el ajonjolí. A la largo de la región se han creado una serie de variantes y combinaciones.

Jocón de pollo

Jocón, del K’iche’, jok om, se traduce como «recado verde» o «cinco verdes», debido al color característico de sus ingredientes. Su origen indígena y su adaptación a lo largo del tiempo reflejan la historia y las tradiciones culinarias del país. Es un plato que resalta los ingredientes frescos y las hierbas aromáticas que caracterizan la cocina guatemalteca.