Se reconoce la expresión cultural y a las comunidades que la mantienen viva.
La nominación de un patrimonio es un proceso técnico, comunitario e institucional. Requiere investigación, documentación, participación de las comunidades portadoras, medidas de salvaguardia y la presentación de un expediente sólido ante UNESCO.
Una nominación ante UNESCO no consiste únicamente en proponer un nombre o una tradición. Implica demostrar que esa expresión posee valor cultural, que sigue viva en las comunidades, que cuenta con participación de sus portadores y que existen acciones para protegerla, transmitirla y fortalecerla en el tiempo.
En el caso de las manifestaciones culturales vivas, como los recados tradicionales o las romerías, el centro del proceso son las comunidades: sus saberes, prácticas, memorias, formas de organización y mecanismos de transmisión.
Se reconoce la expresión cultural y a las comunidades que la mantienen viva.
Se reúnen testimonios, fotografías, videos, investigaciones y antecedentes.
Se definen medidas para proteger, transmitir y fortalecer el patrimonio.
Se integra el expediente y se somete al proceso de evaluación correspondiente.
Estas manifestaciones reflejan saberes, prácticas, identidad comunitaria, espiritualidad, memoria y transmisión cultural.
Los recados son una expresión culinaria de profunda raíz comunitaria. En ellos se integran ingredientes, técnicas, memoria oral, prácticas familiares y saberes transmitidos entre generaciones.
Las romerías reúnen fe, comunidad, tradición oral, música, artesanía, movilidad, promesas y memoria colectiva. Son prácticas vivas que articulan identidad, espiritualidad y territorio.
El proceso combina investigación técnica, participación comunitaria, coordinación institucional y evaluación internacional.
Se identifica la manifestación cultural, sus comunidades portadoras, su historia, su vigencia, sus formas de transmisión y el valor que representa para la identidad colectiva.
Las comunidades participan en la definición del elemento, en la validación de la información, en la identificación de riesgos y en las medidas necesarias para su salvaguardia.
Se recopilan investigaciones, fotografías, videos, testimonios, registros históricos, antecedentes institucionales y evidencia de que la manifestación forma parte del patrimonio vivo.
Se plantean acciones para asegurar la continuidad del patrimonio: transmisión de saberes, educación, investigación, documentación, fortalecimiento comunitario y promoción respetuosa.
Se prepara el expediente con la descripción del elemento, su justificación, fotografías, materiales audiovisuales, consentimiento de las comunidades y plan de salvaguardia.
El Estado presenta formalmente la nominación conforme a los formularios, calendarios y requisitos establecidos para la lista correspondiente.
La nominación es examinada por los órganos correspondientes, que revisan la calidad del expediente, el cumplimiento de criterios y la consistencia de las medidas propuestas.
La eventual inscripción no marca el final del proceso: abre una nueva etapa de seguimiento, protección, transmisión y trabajo continuo junto a las comunidades.
UNESCO cuenta con mecanismos distintos según el tipo de patrimonio. Por eso es importante diferenciar entre sitios, expresiones vivas y documentos.
Comprende prácticas, expresiones, conocimientos, técnicas, celebraciones y tradiciones vivas transmitidas por las comunidades.
Comprende bienes culturales, naturales o mixtos de valor universal excepcional, como sitios arqueológicos, ciudades históricas o paisajes naturales.
Reconoce patrimonio documental de valor significativo, como archivos, manuscritos, colecciones o documentos históricos.